Se acabó. Ahí. Frente a ese bus. Ahí mismo. Sentía que se moría. Sentía que no podía. Que el nudo que vivía en su pecho no soportaba más encerrado en esa caja. Necesitaba salir. Cuando M. miró por la ventana del bus solo vió su sombra llorando como un niño en el rincón del terminal. Él ya no estaba. Él ya no existía. A.
martes, 19 de junio de 2007
A. día 12
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2 comentarios:
ahhhhhhhhhh....
como tay wn
mmmmmmmmmm....
me dejo putamente enredado tu cuento
muy conceptualizado
pero no malo
ojo no malo
jeje
xau
nus vemosno mas el domingo
ahhhhhhhhhh....
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mmmmmmmmmm....
me dejo putamente enredado tu cuento
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ojo no malo
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nus vemosno mas el domingo
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