martes, 5 de junio de 2007

A. día 1


A. se levanto temprano, se le venía un día duro. De la casa a la U. De la U al partido. Aunque, a pesar de que fuera un día agotador, estab muy acostumbrado a esa rutina.

Salio de su casa 15 minutos tarde. Corrió a tomar la micro, dentro de ella se encontro con M.. Amiga de infancia que no veía desde que se cambio de casa hace ya más de 5 años. Las cosas para M. estaban mal, el trabajo, la familia, la salud, el amor. En un momento de la conversación a A. le parecio haber visto una lagrima en la cara de M.. Preferio ignorar.

LLego a la U media hora más tarde de lo normal. No le importaba. Le tocaba con el profe J. Lo detestaba. Prefirio quedarse escuchando música hasta el fin de la clase. Despues se conseguiría los apuntes del viejo perro.

Era hora de almorzar. Donde siempre. Ese rincon de la plaza. Ese pan con jamón. Ese B. y ese G. discutiendo sobre el futuro insierto del colo-colo, de la quiebra de la U, y lo mal que juega la selección. Mientras él los ignoraba, erán temas incoloros para él. En realidad. Desde un tiempo hasta hoy, todo era incoloro, todo carecia de gracia. Pero no le importaba. Estaba bien así.

A las 5 debía juntarse con N.. Su novia. La única que creía entenderlo. O por lo menos escucharlo.

N. termino con todo. Que no me escuchas. Que eres frio. Que no te importo. Que no amas a nadie!. A. no quizo rebatirla y la dejo partir. Ya se le pasaría el enojo y volvería a él rogando por un polvo. Que se fuera. Por ahora.

Partio al local de costumbre. Y se sirvio como siempre un vaso de cerveza. Solo. Costumbre adquirida desde los 17 años y que mantenía a sus 20. Mierda. El partido. Daba igual. Ya estaba media hora atrasada. Y no se encontraba muy interesado en escuchar los mismos problemas de siempre y el: que compañeros esto, que compañeros aquello. Mejor se quedaba tomando. No había necesidad de estresarse.

Salio del local con más alcohol que sangre en su cuerpo. Camino a duras penas al paradero. La 210. Caotico número. Más en esas condiciones. Otra victima más de la ineficacia.

Llego a su casa algo más compuesto. Entró. Saludo a F. que trabajaba en la mesa del comedor. Se acosto. Durmió.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

te weno...
esa foto me parece conosida

cadáver exquisito. dijo...

+

Igual como padre deberias preocuparte de tu hija perruna.
Oye, igual es bien muerta si vida, como la de todos.
Pero siempre he querido poder ser así de despreocupada.
Te quierooo mi Crani! :D
Ahora hace el día, tres? Que es la mitas del ocho que es mi número favorito.

 
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